miércoles, 12 de agosto de 2009

Da Vinci, André Bretón, y una demolición en calle Echeverría


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Hace años leí en una página de Leonardo da Vinci:


Los escupitajos, las manchas en una vieja pared, pueden figurar bellos países, cielos, nubes, animales fantásticos, follajes y todo tipo de invenciones.

Algo parecido hallé después en un escrito de André Breton:

Uno debería contemplar con atención las manchas de un escupitajo seco o en la superficie de una vieja pared hasta que el ojo pueda distinguir un mundo alternativo.

Siento como un regalo en medio de la desolación, armonías como la que comparto en esta foto. Apareció en una demolición en una calleja de mi pueblo.

Esta armonía no estaría allí sin Leonardo, sin André Breton.

A ellos, a los poetas les debemos todo alivio en la congoja.

1 comentario:

germán arens dijo...

Hasta mis 30 años, encontrè en un rincòn descascarado... producto de una antigua pèrdida de un caño de agua en casa de mi abuela en Rio Colorado seres de todas las especies y objetos de todo tipo.Un verdadero ejercicio para la percepciòn visual.Un gran saludos.Siempre es bueno leerte.