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Hace años leí en una página de Leonardo da Vinci:
Los escupitajos, las manchas en una vieja pared, pueden figurar bellos países, cielos, nubes, animales fantásticos, follajes y todo tipo de invenciones.
Algo parecido hallé después en un escrito de André Breton:
Uno debería contemplar con atención las manchas de un escupitajo seco o en la superficie de una vieja pared hasta que el ojo pueda distinguir un mundo alternativo.
Siento como un regalo en medio de la desolación, armonías como la que comparto en esta foto. Apareció en una demolición en una calleja de mi pueblo.
Esta armonía no estaría allí sin Leonardo, sin André Breton.
A ellos, a los poetas les debemos todo alivio en la congoja.
Algo parecido hallé después en un escrito de André Breton:
Uno debería contemplar con atención las manchas de un escupitajo seco o en la superficie de una vieja pared hasta que el ojo pueda distinguir un mundo alternativo.
Siento como un regalo en medio de la desolación, armonías como la que comparto en esta foto. Apareció en una demolición en una calleja de mi pueblo.
Esta armonía no estaría allí sin Leonardo, sin André Breton.
A ellos, a los poetas les debemos todo alivio en la congoja.