
La “crisis actual” (así la llaman), de fines de 2008, y la política económica de diversos países, Argentina incluida, explicadas por el pensador chino Yuan Tzu (el maestro Yuan*) (369 – 290 a.E.C.)
Violentando cajas fuertes
Como garantía contra los ladrones que roban bolsos, desvalijan equipajes y revientan cajas fuertes,
uno debe asegurar todas sus posesiones con cuerdas, cerrarlas con candados y acerrojarlas con cerrojos.
Esto (para los propietarios) es del más elemental sentido común.
Pero cuando aparece un ladrón fuerte, se lleva todo,
se lo echa a la espalda y sigue su camino, con un solo temor:
que cedan las cuerdas, candados y cerrojos.
Así, lo que el mundo llama un buen negocio no es más que una forma
de amasar un botín, empaquetarlo y asegurarlo,
formando una caja cómoda para los ladrones más audaces.
¿Quién hay, entre los llamados inteligentes,
que no desperdicie su tiempo amasando un botín
para un ladrón mayor que él?
*
En la tierra de Khi, de pueblo a pueblo
se podía oír el canto de los gallos, el ladrido de los perros.
Los pescadores lanzaban sus redes,
los campesinos araban los anchos campos,
todo estaba pulcramente señalado con líneas de demarcación.
En quinientas millas cuadradas había templos para los antepasados,
altares para los dioses de los campos y espíritus del grano.
Cada cantón, condado y distrito
era gobernado con arreglo a las leyes y estatutos…
Hasta que una mañana el fiscal general, Tien Khang Tzu,
liquidó al rey y se apoderó de todo el Estado.
¿Quedó acaso conforme con robar la tierra? No;
se apoderó también de las leyes y los estatutos,
y con ellos de todos los abogados, por no mencionar a la policía.
Todos formaban parte del mismo paquete. /…/
Nadie levantó la voz contra Khang Tzu
y durante doce generaciones el estado de Khi perteneció a su familia.
Nadie interfirió sus derechos inalienables.
*
El invento de las pesas y medidas,
la firma de contratos y la implantación de sellos
facilitan el robo.
Enseñar amor y obligaciones
es suministrar un lenguaje adecuado
con el cual demostrar que el robo
es en realidad para el bien de todos.
Un hombre pobre ha de ser ahorcado
por robar una hebilla de cinturón;
pero si un hombre rico roba todo un Estado
es aclamado como el estadista del año. /…/
*
Moraleja:
cuantos más principios éticos y deberes y obligaciones acumules
para meter en cintura a todo el mundo,
más botín acumulas para ladrones como Khang.
Por medio de argumentos éticos y principios morales
se demuestra finalmente que los mayores crímenes eran necesarios
y que fueron un señalado servicio a la humanidad.
Violentando cajas fuertes
Como garantía contra los ladrones que roban bolsos, desvalijan equipajes y revientan cajas fuertes,
uno debe asegurar todas sus posesiones con cuerdas, cerrarlas con candados y acerrojarlas con cerrojos.
Esto (para los propietarios) es del más elemental sentido común.
Pero cuando aparece un ladrón fuerte, se lleva todo,
se lo echa a la espalda y sigue su camino, con un solo temor:
que cedan las cuerdas, candados y cerrojos.
Así, lo que el mundo llama un buen negocio no es más que una forma
de amasar un botín, empaquetarlo y asegurarlo,
formando una caja cómoda para los ladrones más audaces.
¿Quién hay, entre los llamados inteligentes,
que no desperdicie su tiempo amasando un botín
para un ladrón mayor que él?
*
En la tierra de Khi, de pueblo a pueblo
se podía oír el canto de los gallos, el ladrido de los perros.
Los pescadores lanzaban sus redes,
los campesinos araban los anchos campos,
todo estaba pulcramente señalado con líneas de demarcación.
En quinientas millas cuadradas había templos para los antepasados,
altares para los dioses de los campos y espíritus del grano.
Cada cantón, condado y distrito
era gobernado con arreglo a las leyes y estatutos…
Hasta que una mañana el fiscal general, Tien Khang Tzu,
liquidó al rey y se apoderó de todo el Estado.
¿Quedó acaso conforme con robar la tierra? No;
se apoderó también de las leyes y los estatutos,
y con ellos de todos los abogados, por no mencionar a la policía.
Todos formaban parte del mismo paquete. /…/
Nadie levantó la voz contra Khang Tzu
y durante doce generaciones el estado de Khi perteneció a su familia.
Nadie interfirió sus derechos inalienables.
*
El invento de las pesas y medidas,
la firma de contratos y la implantación de sellos
facilitan el robo.
Enseñar amor y obligaciones
es suministrar un lenguaje adecuado
con el cual demostrar que el robo
es en realidad para el bien de todos.
Un hombre pobre ha de ser ahorcado
por robar una hebilla de cinturón;
pero si un hombre rico roba todo un Estado
es aclamado como el estadista del año. /…/
*
Moraleja:
cuantos más principios éticos y deberes y obligaciones acumules
para meter en cintura a todo el mundo,
más botín acumulas para ladrones como Khang.
Por medio de argumentos éticos y principios morales
se demuestra finalmente que los mayores crímenes eran necesarios
y que fueron un señalado servicio a la humanidad.
(Versión de Thomas Merton).
*También trasliterado como Chuang Tsé, Chuang Tzu, Zhuang Tzu.
*También trasliterado como Chuang Tsé, Chuang Tzu, Zhuang Tzu.
