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lunes, 9 de mayo de 2011

CON RENGLONES TORCIDOS (1)




Edgar Morisoli, maestro poeta.

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El guardián del pensamiento sano





Érase que se era un ministro “de Cultura y Educación” del gobierno de La Pampa, que un día decidió que no se debe hablar de ciertas publicaciones, que es mejor que no lleguemos a leerlas. Con ese fin, se propuso impedir su difusión. Así fue que prohibió que los libros “Edgar Morisoli, poeta del sur” de Ana Silvia Galán, y “Pampa Libre” de Jorge Etchenique, se incluyeran entre las obras que la provincia iba a difundir en la Feria del Libro de Buenos Aires.



La decisión del ministro da para hilar, y mucho. ¿Desde cuándo y desde qué concepción un administrador gubernamental se cree autorizado a ejercer la policía ideológica sobre sus mandantes? ¿Desde cuándo y desde qué doctrina un gestor de nuestros recursos, al que le encargamos apoyar, proveer espacios, acompañar con recursos, se cree llamado a excomulgar autores y desaparecer obras?




Parece que el capitán Ridley tiene imitadores en nuestras tierras. Aunque quizás el ministro no leyó Fahrenheit 451, por ser un libro peligroso; pero sí añora aquellos tiempos de quienes se designaron a sí mismos guardianes del pensamiento sano argentino, y se dedicaron a quemar libros. Creerá que, aunque con más sutileza, hay que continuar la tarea emprendida en 1976 y suspendida por razones de fuerza mayor en 1983.


Me pregunto si este ministro habrá tomado alguna decisión de igual importancia en toda su carrera. Da para prever que tan sólo en esta prohibición se cimentará su fama.


Viene a la memoria el caso de aquel incendiario que quemó un templo para que lo recordaran eternamente. Como adecuado castigo, su ciudad dispuso que jamás se lo nombrara.


Haremos lo mismo en esta página. Pero acompañaremos esta sanción con una promesa de indulgencia: el día que se publiquen las obras completas de este señor, lo vamos a mencionar. Y aunque no coincidamos con lo que allí exprese, no pretenderemos que se las censure.

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Con renglones torcidos, 2.







Jorge Etchenique, brillante ensayista y narrador.




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El ministro promotor. Buena obra preterintencional.




Así como hay homicidios preterintencionales, hay buenas obras que se realizan más allá y aún en contra de la intención del actor.


En la historia que venimos narrando, el dislate del ministro censor ha servido como eficaz promoción para la obra de Ana Silvia Galán, Jorge Etchenique y Edgar Morisoli. Más de un compatriota que hasta hará un mes no los conocía, se sentirá ahora invitado a asomarse a sus libros. Y una vez que los transite, los hará parte de su vida y de su pensamiento.


Un antiguo dicho sostiene que “Dios escribe derecho con renglones torcidos”. La concepción de un dios así de hegeliano, o así de zaino, está a mitad camino entre la religiosidad y el más crudo pragmatismo. Es como para hacernos aceptar que la deidad produce gripes, guerras, sismos y genocidios con el mejor de los fines.


Hemos recordado el dicho, al presenciar la reacción inmediata y generalizada de los escritores, pero no sólo de ellos, contra el acto de censura del ministro. Y nó sólo en Santa Rosa, ciudad que exhibe el glorioso título de ser la única que ha depuesto a un intendente fascista. Sino en todo el país. No hay mal que por bien no venga, y esta movilización colectiva y rápida ha sido la buena novedad del caso.


Ahora, volviendo a aquello de los renglones, y siguiendo el sano consejo del Mulá, "dejemos a Dios de lado por el momento". Bástenos comprobar que la cultura y la creatividad pueden escribir y obrar rectamente con ministros torcidos.


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