martes, 28 de julio de 2009

Canciones de poder, 3. A pura nostalgia, Lilí derrumba los frentes.

Foto: Confraternización entre soldados franceses y alemanes en la Navidad de 1914.
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Lilí, como Rosa...


Pocos se acuerdan de que fue Rosa Luxemburgo la que en realidad tumbó el muro de Berlín, y muchos otros muros ensamblados con él. (No todos, claro; le queda bastante trabajo por delante.) Puesto que desde hace veinte años se viene tratando de escamotear esta historia, quiero recordar otra vez que la agitación comenzó el 15 enero de 1989, cuando el movimiento “Renovación Democrática” se manifestó en Leipzig, el día del 70º aniversario de la muerte de Rosa. La demanda libertaria arrojó el recuerdo de su muerte a la cara de los burócratas disfrazados de socialismo. Hubo 190 presos; el más conocido, el cantor y compositor disidente Stefan Krawczyk. Pero andando los días, la muerte de Rosa resultó ser más fuerte que el cemento; y fue creciendo el remolino iniciado al cobijo de su nombre, hasta aquel 9 de noviembre, noche de fiesta y demolición en Berlín. La historia de la protesta y su progresión ha sido extensamente narrada y documentada por Dirk Philipsen en “We Were the People”.

Una proeza similar ha realizado Lilí Marleen, canción nacida en torno a la hija de un tendero de Hamburgo.

Acerca de Lili Marleen

Érase una muchacha común y corriente - si existe tal clase de muchacha, fuera del dominio de las frases hechas. Su hazaña ha sido posible gracias a la colaboración de su enamorado… y de la poesía.

El novio, Hans Leip, recluta en la primera Guerra Mundial, escribió una poesía en la que narraba su despedida de la chica, a la luz del farol del barracón. Dicen que Lili Marleen no era el nombre de la muchacha; que Hans lo tomó de una enfermera, o de la novia de un amigo… Es que la amada no tiene nombre, porque tiene todos los nombres. Y el de Lilí Marleen resultó tan poéticamente veraz, que condensa toda la fuerza de la canción en dos palabras, además de haberse impuesto como su título, por ineluctable necesidad estética.

Recién en 1937, se publicaron los versos de Leip, y entonces el compositor Norbert Schultze le puso música a la página de Lilí. Ni la poesía de Leip ni la canción de Schultze se llamaban como finalmente vino a denominarse la canción. Aunque esta al principio no tuvo éxito, su suerte cambió a partir de 1940, en plena guerra, cuando comenzó a difundirse en los ejércitos alemanes. La potente Radio Belgrado la emitía, con la aprobación de Rommel; Joseph Goebbels quiso prohibirla, por considerarla desmoralizadora para los soldados; pero estos hicieron llegar tal cantidad de reclamos a la radio, que hubo que permitir su difusión todas las noches; al poco tiempo, también los soldados aliados comenzaron a cantarla.

Lale Andersen, que había realizado la primera grabación del tema en alemán, en tono ingenuo y vital, fue quien interpretó también la primera versión en inglés. La BBC comenzó a emitirla, y se convirtió en canción del VIII ejército británico. El vocalista Perry Como la cantó para los norteamericanos, y la inmortal Marlene Dietrich la hizo también en inglés, en un estilo sofisticado como ella misma.

Enfrentados a muerte, sin embargo los distintos ejércitos cantaban la misma canción, y a todos los contagiaba la subversiva melancolía de una despedida de amantes, a la luz de ese farol que oscila sobre el barracón. Solidaridad de la nostalgia, nada hay que la detenga. La dulzura de la frase final de cada estrofa, el estribillo “Wie einst Lili Marleen” (“Como antes, Lili Marleen”) prevaleció sobre el ministro de administración de pensamientos del Reich, sobre todos los mandos y las fronteras. Qué demostración de poder de la melodía y la nostalgia. Refiriéndose a Hitler, Fassbinder ha planteado el uso político de la música “que es también un modo de manipular a la gente”; paradójicamente, en su propia película “Lili Marleen”, aflora la inconciente rebelión de la música, que aún siendo utilizada, escapa de ese empleo y propone contenidos utópicos, contrarios a la obediencia.

Esta canción compartida en 37 idiomas distintos, nos invita a recordar aquel momento tan “peligroso” para el orden constituido que se produjo en la Primera Guerra Mundial, cuando en la Navidad de 1914, y de nuevo en 1917, los soldados salían de las trincheras para fraternizar con los adversarios. (Hay también un matiz histórico para considerar: cómo un tema vinculado a la Primera Guerra establece una continuidad afectiva con la condición de los soldados en la Segunda, cuando ya la relación de un frente al otro no era personal, no consistía en verse de trinchera a trinchera, sino distante y a través de la radio…)

Aquí copio la letra en alemán, y he intentado una traducción lo más literal posible al castellano (aprovechando el trabajo de Jerry Gilreath que la llevó del alemán al inglés):

Lili Marleen, en alemán

Vor der Kaserne Vor dem großen Tor
Stand eine Laterne Und steht sie noch davor
So woll'n wir uns da wieder seh'n
Bei der Laterne wollen wir steh'n
Wie einst Lili Marleen.

Unsere beide Schatten Sah'n wie einer aus
Daß wir so lieb uns hatten Das sah man gleich daraus
Und alle Leute soll'n es seh'n
Wenn wir bei der Laterne steh'n
Wie einst Lili Marleen.

Schon rief der Posten, Sie blasen Zapfenstreich
Das kann drei Tage kosten Kam'rad, ich komm sogleich
Da sagten wir auf Wiedersehen
Wie gerne wollt ich mit dir geh'n
Mit dir Lili Marleen.

Deine Schritte kennt sie, Deinen zieren Gang
Alle Abend brennt sie, Doch mich vergaß sie lang
Und sollte mir ein Leids gescheh'n
Wer wird bei der Laterne stehen
Mit dir Lili Marleen

Aus dem stillen Raume, Aus der Erde Grund
Hebt mich wie im Traume Dein verliebter Mund
Wenn sich die späten Nebel drehn
Werd' ich bei der Laterne steh'n
Wie einst Lili Marleen.


Lili Marlene en castellano casi literal

Frente a las barracas, en el gran portón
Hay un farol, quizás aún esté;
Y queremos vernos otra vez allí,
Queremos encontrarnos bajo su luz,
Como antes, Lili Marlene; como antes, Lili Marlene

Nuestras dos sombras parecían una,
Se notaba enseguida que nos amábamos tanto;
Eso cualquiera podía verlo
Cuando estábamos a la luz del farol,
Como antes, Lili Marlene; como antes, Lili Marlene

El centinela había llamado ya; estaba sonando el toque de silencio:
“Esto puede costarte tres días”; “Vengo enseguida, camarada”.
Y luego nos dijimos adiós.
Cuánto hubiera querido quedarme con vos,
Con vos, Lilí Marlene; con vos, Lilí Marlene


A la luz de la lámpara se reconocen tus pasos, tu gracioso andar
Cada atardecer vuelve a arder esa luz, que me olvidó hace tiempo.
Si me sucede algún daño
Quién esperará de pie bajo esa luz,
Con vos Lili Marleen; con vos Lili Marleen?


Desde un lugar tranquilo sobre el suelo terrestre
Me elevo como en un sueño hasta tus labios amorosos;
Cuando el relente de la tarde se despliega
Estaré de pie a la luz del farol,
Como antes, Lili Marlene; como antes, Lili Marlene.


Otra paradoja: esta canción de varones, que huele a cuartel y a capote, ha tenido sin embargo como principales intérpretes a mujeres: la propia iniciadora Lale Andersen, y luego Marlene Dietrich; y recientemente Hanna Schygulla, cuya versión prefiero por su rica y compleja mezcla de sensualidad, tristeza y resonancia marcial, contrapuestas a un fondo de imágenes de cataclismo, de crepúsculo de los ejércitos. Otra paradoja: la imagen de Lilí Marleen es la de una mujer fatal; imagen que condice acaso con la de las intérpretes de la canción, especialmente la Dietrich; pero que no se corresponde con lo que el poeta contó acerca de la hija del tendero, una fräulein muy de su casa.

También las canciones nos hacen. Hay dos, tres, diez, cien canciones que nos han enamorado de ciertos valores, nos han enseñado leyendas, nos invitan al heroísmo. Estamos hechos (también) por esas letras y músicas, como por el ejemplo vivo de compañeros y maestros. Les debemos sueños y emociones que siguen palpitando aún en lo más oscuro – como esos peces que se refugian entre el barro seco, pero vuelven a aletear y nadar en la estación de las lluvias. Y las recordamos con afecto y respeto, más que a algunos dirigentes asociados al momento en que ellas aparecieron. Es que las canciones nunca nos fallaron.


Nota

Otras versiones de Lili Marleen


http://www.youtube.com/watch?v=-jFpI8mjEcE&feature=fvw una tierna interpretación... "manga"



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1 comentario:

Blanc// dijo...

es como Ud dice, qué párrafo inspirado.

No paso muy seguido, a veces cuando paso no comento, pero quiero decirle que sus aportes son únicos y muy gratos de encontrar en internet.